Boyero de Berna


Nombre alternativo

Bernese Mountain Dog

Perro de Montaña Bernés

Berner Sennenhund 

Bouvier Bernois 

Pais de Origen

Suiza

 

El boyero de Berna es una raza de perro boyero muy versátil que se originó en el cantón de Berna en Suiza. Un moloso macizo con una altura aproximada de 70 cm a la cruz y un peso cercano a los 50 kg. Es un tipo de perro suizo, que se caracteriza por sus colores marrón, blanco y negro.


Historia y origen de la raza:


Para descubrir los orígenes del Boyero de Berna, uno debe viajar siglos atrás en el tiempo y buscar las montañas y remotos valles del interior de Suiza, país donde la raza se originó. Los antepasados de este popular perro suizo vivieron y trabajaron con los granjeros celtas de aquellos primeros tiempos protegiendo tanto a las personas como al ganado contra sus predadores naturales.


La historia nos cuenta que, alrededor del año 1000 d.C., los granjeros suizos se habían procurado una pacífica existencia en las vertientes montañosas donde coexistían en armonía con la naturaleza y sus bestias. La historia revela, asimismo, que las familias más prósperas tenían grandes perros de trabajo como protectores de las tierras y del hogar. Los granjeros más pobres, incapaces de alimentar grandes animales con enorme apetito, tenían perros más pequeños de conformidad con sus magros presupuestos.


Parece que esos perros eran criados para desempeñar tareas específicas, a pesar de que la cría selectiva no era todavía práctica común en aquella época. Durante muchas generaciones, apacentar el ganado fue la tarea más importante de todos los perros boyeros.

 

Adicionalmente, los perros eran usados como guardianes para avisar de la cercanía de cualquier animal salvaje, ya fuera un oso o un lobo, y también debían avisar sobre la presencia humana, porque había quienes venían a robar a cualquier precio. Aunque muy pocos perros modernos muestran aquellas antiguas inclinaciones, muchos ejemplares de perros boyeros todavía mantienen el instinto para la guarda y el pastoreo.


Alrededor de 1850, los perros boyeros asumieron otra tarea en tanto que grupo de trabajo. Los granjeros suizos, muy conocidos por su capacidad para elaborar quesos realmente superiores, se dedicaban a ello, y muchos usaban a sus perros para tirar de carretas cargadas con los cántaros de leche que empleaban para sus negocios.


Debido a la naturaleza prudente de los perros boyeros, había una gran demanda de ejemplares. Se les compraba y se les vendía en gran escala y, hacia mediados del siglo XIX el centro de este comercio se encontraba en Durrbachler Gasthaus. Quizá por ello la raza empezó a ser conocida como Durrbachler, debido al nombre de su plaza comercial.


Por la misma época, la popularidad del San Bernardo estaba creciendo y disminuía el interés por las razas montañesas. El enorme San Bernardo, con su coloración uniforme, cautivaba la atención de los cinófilos, mientras que los tricolores perros boyeros de Suiza permanecían inmutables en aquellas áreas remotas donde los granjeros y artesanos necesitaban a los perros para ganarse el sustento.


 En 1892 tuvo lugar un gran cambio de actitud cuando Franz Schertenleib, un posadero de Burgdorf, renovó el interés por el anticuado tipo de perro granjero. Inspirado en las leyendas que su padre le narraba sobre esta raza, se embarcó en la misión de preservar a estos perros para las futuras generaciones. Schertenleib recorrió Berna para localizar a los ejemplares apropiados, y su empresa pronto despertó un mayor interés entre los amantes de otras razas de perros similares.


Pero, sin duda, el mayor impacto en la evolución de la raza se produjo en los primeros años del siglo XX y fue debido a los esfuerzos de Albert Heim, un profesor de geología considerado como el salvador y el padre del Boyero de Berna. Su extensa investigación sobre las cuatro razas montañesas suizas le condujo al establecimiento de la Fundación Albert Heim, que es hoy un popular centro de información sobre la historia y características del Boyero de Berna y un gran recurso para los criadores de la raza.


Descripción:


El Boyero de Berna es poderoso y macizo, sin llegar a ser pesado. Su cráneo es ancho, sin perder proporción frente al cuerpo, y el hocico es robusto, de longitud mediana. Posee orejas pequeñas insertadas en la parte superior de la cabeza y que cuelgan en forma de V. Su cuerpo es compacto, con un pecho ancho y profundo. Su cola está cubierta de pelo largo y tiene una pequeña curvatura en la punta.


El pelo del Boyero de Berna es largo y brillante, y puede ser lacio o algo ondulado. Su color es negro azabache con marcas muy características en color fuego y blanco, en armoniosa disposición simétrica.


La altura a la cruz ronda los 64-70 cm en machos y 58-66 cm en hembras.


Temperamento:


El Boyero de Berna tiene un carácter enérgico, atento, impetuoso pero no mordedor, siendo extremadamente cariñoso con su amo y desconfiado con los extraños.


Es un perro inteligente que cuida con gran celo a la familia, pero de forma discreta, sin alardes de agresividad. Es muy apegado a su amo, con el cual es absolutamente incondicional, lo que hace muy difícil aceptar a un nuevo dueño. Con los niños se comporta de manera juguetona y alegre, además de mantener una actitud vigilante.


Aprende con facilidad, es muy fácil de adiestrar. Necesita ser educado con firmeza pero sin brutalidad y con paciencia, ya que sólo alcanza la madurez hacia los 18 meses o lo dos años de edad. No le gusta la soledad. El Boyero de Berna tiene buenas relaciones con otros animales.


Cuidados:


El Boyero de Berna necesita mucho espacio y si no se le puede sacar a diario, hará falta que viva en una casa con jardín. Al ser un perro robusto, puede vivir perfectamente al aire libre siempre y cuando disponga de una caseta en la que refugiarse en caso de mal tiempo.


Es un perro que necesita que se le dedique tiempo y sesiones de juego regulares.


Es muy fácil mantener el pelo del Bouvier Bernois, basta con cepillarlo diez minutos al día.


El Boyero de Berna puede padecer displasia de cadera.


Utilidad:


Perro de guarda, defensa, compañía y  de rebaño.

 


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