Piómetra


La piómetra es una enfermedad infecciosa producida por bacterias y se caracteriza por la presencia de pus dentro de la cavidad del útero o matriz.

 

Suele darse en animales a partir de los 5 años de edad, aunque también en animales más jóvenes, sobre todo si han recibido terapias de estrógenos o progestágenos (anticonceptivos orales o inyectables).

 

Es una enfermedad con una predisposición hormonal, aparece a las 4 a 6 semanas del celo, ya que la respuesta exagerada del endometrio a la progesterona es el inicio de la enfermedad (después del celo cuando los niveles de progesterona están más altos).

 

Esta infección produce acúmulo de pus, bacterias, tejidos necrosados y toxinas que pueden observarse o no, dependiendo de la abertura del cuello del útero, por lo que la piómetra a puede ser:

 

  • Abierta: cuando elimina la secreción purulenta por la vagina al exterior.

 

  • Cerrada: cuando las secreciones son retenidas en el útero.

 

Cuando el cuello de la matriz está abierto, se produce una descarga vaginal que puede ser mucohemorrágico, mucoso o mucopurulento que se observa con facilidad.

 

Signos y síntomas:


Los síntomas aparecen a las 4-6 semanas después del celo. Son muy variables, pero los más frecuentes son: apatía, anorexia, fiebre (en un 20% de los casos), vómitos, polidipsia, poliuria y deshidratación.

 

A veces, cuando la piómetra es "abierta" se observa una descarga de secreción purulenta por la vagina.

 

Algunas perras llegan en estado de shock debido a las complicaciones graves secundarias a la piómetra como: septicemia, endotoxemia, peritonitis o insuficiencia renal.

 

Diagnóstico:


Muchas veces basta con la historia clínica y una buena exploración, pero en ocasiones son necesarias pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico: análisis de sangre (para valorar el número de glóbulos blancos y la funcionalidad renal), radiografías del abdomen o ecografías, siendo éste el más útil y diagnóstico.

 

Tratamiento:


Existen dos tratamientos a considerar:

 

  1. El tratamiento quirúrgico se logra una curación definitiva y consiste en extirpar los ovarios y el útero (ovariohisterectomía ). Si la intervención quirúrgica es rápida, las posibilidades de éxito son muy altas, sin embargo, pueden presentarse las complicaciones antes mencionadas (insuficiencia renal, peritonitis, endotoxemias etc.…) y las perras descompensarse y morir durante la cirugía o posteriormente.
  2. Tratamiento médico, éste ha de ser valorado con cautela por el veterinario y el propietario, con antibióticos de amplio espectro (quinolonas, penicilina- estreptomicina, etc…) y prostaglandinas (hormonas que aumentan las contracciones uterinas). Este tratamiento intentaría mantener la capacidad reproductora de la perra o es de elección cuando el estado sanitario no es el adecuado para resistir una cirugía, sin embargo, los resultados son menos satisfactorios, y en el caso de lograr un resultado positivo existen grandes posibilidades de que la piómetra recidive.

 

El pronóstico varía mucho, dependiendo de la gravedad del proceso, con el tratamiento quirúrgico, es bueno. En casos de complicaciones secundarias el pronóstico será reservado.

 

Recomendaciones:


  • Operar a las perras y gatas que no se desea que tengan descendencia.

 

  • Utilizar muy ocasionalmente los medicamentos anticonceptivos.

 

  • Hacer controles periódicos del sistema reproductor con su Médico Veterinario.

 


Fuente: Toda la información expuesta en este artículo pertenece a perros.mascotia.com y a infomascota.com.

 


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