Epilepsia en el perro


La epilepsia se puede definir como una descarga electroquímica del cerebro, que puede aparecer en cualquier momento y que se hace repetitiva en el tiempo, es decir, que el enfermo repite sus crisis durante la mayoría de su tiempo de vida. Una descarga electromagnética supone que las neuronas se despolarizan o transmiten señales eléctricas a otras semejantes vecinas, difundiendo así esta excitabilidad a la totalidad cerebral.

 

¿Porqué la epilepsia en los perros?:


La epilepsia es una enfermedad hereditaria que cursa con convulsiones y no está producida por ninguna causa adicional (hipocalcemia, síncope, problemas motores, enfermedades metabólicas (encefalopatía hepática, fallo renal), tóxicos...


El ataque epiléptico puede estar desencadenado por cambios en la actividad de las neuronas, de los neurotransmisores o por estímulos ambientales como ruidos, emociones visuales, fenómenos atmosféricos (tormentas), etc.


Evolución de la enfermedad:


La epilepsia es una enfermedad de curso progresivo, aumentando generalmente los episodios en, duración y frecuencia de presentación, especialmente en perros de razas grandes como el Boxer.

 

Los pacientes pueden desarrollar ciertos síntomas derivados de esta patología: pérdida de visión, desplazamiento en círculos, parálisis, desorientación, cambios comportamentales, agresividad...

 

Las etapas del ataque epiléptico se dividen en:

 

  • Aura: se presentan signos indicativos del inicio del ataque como son inquietud, nerviosismo, temblores, salivación, descoordinación y enajenación. Estos signos pueden persistir sólo por unos segundos o por varios días, por lo que muchos propietarios no se percatan con claridad de ellos.

 

  • Ictus o Ictal: se refiere al ataque en sí. Éste puede durar unos cuantos segundos o varios minutos. Durante un episodio, el perro comúnmente cae derribado sobre un costado y hay una respuesta motora involuntaria, manifestada por movimientos de patadas, pedaleo o remo. El perro producirá una salivación excesiva y puede perder el control sobre sus esfínteres anal y urinario. Todos estos actos son inconscientes por lo que el animal pierde relación con el medio ambiente.

 

  • Postictal: se caracteriza por un periodo de confusión, desorientación, excesiva salivación, inquietud, falta de respuesta confiable en relación a los estímulos ambientales y en algunos casos ceguera.

 

 Diagnóstico:


El diagnostico lo debe hacer un profesional veterinario, ya que es el único capaz de establecer las diferentes patologías que también provocan convulsiones y temblores. En los animales que padecen epilepsia debemos evitar las fuentes de tensión. Se ha detectado que también estos episodios se pueden iniciar por efecto hormonal en las hembras, por lo que se recomienda esterilizar tanto a machos como a hembras.

 

Los ataques verdaderos de epilepsia duran 30 minutos, hay que llevar urgentemente al animal al veterinario. Deberá evitar que se golpee con artículos que existan a su alrededor como muebles u otros objetos. Durante el ataque, el animal atraviesa una enajenación en donde desconoce a su dueño y al medio que lo rodea, por lo que no conviene tocarlo. Debemos observar la duración y fecha, para tenerlo en cuenta a la hora de establecer un tratamiento, la dosis y la frecuencia del mismo.

Tratamiento:


El tratamiento consiste en la administración de anticonvulsivantes de manutención. Estos medicamentos impiden que las neuronas epilépticas disparen y diseminen sus descargas eléctricas. En la actualidad, existen muchos medicamentos en el mundo destinados a este objetivo.

 

Los objetivos del tratamiento son los siguientes:

 

  1. Disminuir la intensidad y frecuencia de aparición de las convulsiones.
  2. Disminuir las complicaciones consecutivas a los ataques.
  3. Aumentar el período de tiempo entre un ataque y el siguiente.

El tratamiento de elección es fenobarbital (luminal) 2 veces al día vía oral. La dosis irá aumentando durante 1 mes hasta alcanzar la concentración terapéutica deseable.

 

Se debe controlar el nivel de fenobarbital en sangre en los siguientes momentos:

 

- Día 21

 

- Día 45

 

- 3 meses más tarde

 

- 6 meses más tarde desde la instauración del tratamiento y a partir de ahí controles periódicos cada 6 meses.

 

Si el perro presenta crisis consecutivas, se medirá el nivel de fenobarbital en ese momento sin atender a la pauta antes descrita.

 

Debéis saber que el fenobarbital es un barbitúrico y tiene los siguientes efectos secundarios:

 

- Cambios de comportamiento: letargia, mayor ingesta de agua, mayor eliminación de orina, mayor ingesta de comida,...

 

- Aumento de peso, aumento de tamaño del hígado así como del bazo.

 

- Dependencia y tolerancia al fármaco.

 

- Hepatotoxicidad.

 

Este fármaco puede administrarse sólo o asociado a otros aunque la tendencia es a administrar de entrada un solo fármaco para evitar acumular efectos adversos de varios medicamentos.

 

El dueño debe estar tranquilo, pues en general no representa riesgo de muerte para el paciente, y no es necesaria la eutanasia como se piensa, pues los perros epilépticos pueden vivir con su tratamiento de forma normal.

 


Fuente: Toda la información aquí expuesta pertenece a veterinario-vetersalud.com y a mascotas.facilisimo.com.


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