Coronavirus canino


El Coronavirus Canino es una enfermedad infecciosa viral contagiosa de curso agudo causada por un coronavirus que afecta a los perros de todas las edades, pero principalmente a los cachorros, donde su periodo de incubación es de 24 a 36 horas. Si es tratada a tiempo, lo normal es que el perro que la padece sobreviva y no haya secuelas de ningún tipo tras la recuperación.

 

Síntomas:


El período de incubación es de uno a tres días, luego del cual, sobrevienen los primeros síntomas que son:


1- Perdida del apetito y anorexia.


2- Diarrea severa


3- Deshidratación


4- Vómitos


5- Gran decaimiento


6- Temperatura > 40ºC


7- Dolor abdominal


Causas:


Esta enfermedad intestinal es causada por el coronavirus canino, que se relaciona estrechamente con el coronavirus felino entérico (FIP), un virus intestinal que afecta a los gatos.

 

 La fuente más común de una infección CCV es la exposición al excremento de un perro infectado. Los filamentos virales pueden permanecer en el cuerpo y quedar encubiertos en el excremento por hasta seis meses.

 

El estrés causado por el excesivo entrenamiento, hacinamiento y condiciones generales antihigiénicas aumentan la sensibilidad de un perro a contraer una infección CCV. Además, los sitios y acontecimientos donde los perros se reúnen, son los lugares más propicios para que el virus se disemine.

 

Diagnóstico:


El diagnóstico se realiza mediante la detección de partículas de virus en las heces.


Tratamiento:


Los cachorros que han sido expuestos a esta infección y estén mostrando los síntomas necesitarán un cuidado más cauteloso. Lo que parece ser una pequeña cantidad de diarrea y vómitos pueden conducir a una condición fatal para un indefenso cachorro.

 

La mayoría de los perros adultos se repondrán de una infección CCV solos y sin la necesidad de medicación. En algunos casos, la diarrea puede seguir por hasta 12 días, y las heces blandas durante algunas semanas. Si la infección realmente causa inflamación del intestino delgado (enteritis), problemas respiratorios, o envenenamiento de la sangre (septicemia), se puede tener que prescribir antibióticos.

 

Si la diarrea severa y la deshidratación ocurren como consecuencia de la infección, pueden tener que dar al perro fluido suplementario y tratamiento de electrolito.

 

Una vez que el perro se ha recuperado de la infección, por lo general no habrá ninguna necesidad de seguir supervisándolo. Pero, tenga presente que todavía pueden haber remanentes del virus que permanecen en el excremento de su perro, poniendo potencialmente en peligro a otros perros.

 

Prevención:


El mas efectivo método de prevención de la infección es la vacunación, usualmente se aplican vacunas combinadas con las otras enfermedades infecciosas de los perros, tales como parvovirus, distemper, parainfluenza, hepatitis y leptospirosis.

 

Aquellos cachorros y perros adultos que aun no han sido vacunados deberán mantenerse alejados de los lugares públicos donde los perros toman contacto unos con otros aumentando así el riesgo de contraer la enfermedad.

 

Con respecto a la desinfección de los ambientes, como se trata de un virus no muy resistente puede ser eliminado por medio de la limpieza con una solución de cloro al 3%.

 


Fuente: La información que aparece en este apartado proviene de: espanol.petmd.com, veterinaria-online.com.ar y gtadiestramientocanino.blogspot.com.


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